Cuando escuchas la palabra presupuesto, es fácil pensar en algo aburrido, lleno de números y tablas que parecen más propias de una empresa que de una persona normal. Pero te aseguro algo: si quieres tener control sobre tu dinero y dejar de preguntarte a final de mes «¿dónde se ha ido?», necesitas uno.
Tranquilo, no te voy a convertir en contable. Vamos a hacerlo fácil.
¿Qué es un presupuesto personal (y por qué deberías tener uno)?
Un presupuesto no es más que un plan para tu dinero. Tú decides cuánto entra (ingresos), cuánto sale (gastos), y hacia dónde quieres que vaya ese dinero.
No se trata de vivir con miedo a gastar, sino de gastar con intención. Saber que tú estás al mando y no tus impulsos.
Paso 1: Conoce lo que entra
Esto es lo más fácil. Anota todos tus ingresos mensuales:
- Sueldo neto (lo que te llega a la cuenta).
- Ingresos extra: bonus, comisiones, algún trabajillo puntual, intereses, propinas de familiares (padres, abuelos, tíos…), etc.
Ejemplo:
- Sueldo: 1.800 €
- Comisiones: 150 €
- Propinas familiares: 50 €
- Total: 2.000 €
Paso 2: Saca a la luz tus gastos (todos)
Aquí viene la parte más reveladora. Durante un mes, apúntalo todo: lo fijo y lo variable.
Gastos fijos:
- Alquiler o hipoteca
- Facturas
- Transporte (gasolina, seguro del coche, mantenimiento)
- Suscripciones
Gastos variables:
- Supermercado
- Cafés, comidas fuera
- Compras impulsivas
- Ocio
💡 Consejo: El bloc de notas de tu móvil puede venirte bien para ir apuntando los gastos del día a día como cafés, salir a tomar algo, un almuerzo… Así no se te escapa nada.
Paso 3: Clasifica y suma
Ahora separa tus gastos en categorías y suma:
Categoría | Gasto mensual |
Vivienda | 650 € |
Transporte | 120 € |
Comida | 300 € |
Ocio | 150 € |
Suscripciones | 25 € |
TOTAL | 1.245 € |
Paso 4: Analiza y ajusta
Si ingresas 2.000 € y gastas 1.245 €, ¡bien! Te sobran 755 €. ¿Dónde están?
Aquí es donde muchos descubren que ese «me sobra pero no sé dónde está» se llama gasto fantasma.
- ¿Te pasas con el delivery?
- ¿Compras cosas que no usas?
- ¿Pagas suscripciones que no recuerdas?
Ajusta. No recortes lo que disfrutas, pero prioriza. Elimina lo que no aporta valor real.
Paso 5: Decide qué hacer con el sobrante
Este es el paso más importante. Ese dinero que no te gastas es tu oportunidad:
- ¿Fondo de emergencia?
- ¿Ahorro para viajar?
- ¿Invertir a largo plazo?
- ¿Formación?
Ponle nombre a ese dinero. Si no lo haces, se irá solo.
Paso 6: Revisa y repite cada mes
Tu presupuesto no es una camisa de fuerza. Es una herramienta viva. Las cifras cambian, y tú también. Revísalo una vez al mes y haz ajustes.
💡 Consejo: También puedes revisarlo cada semana. Propón un día fijo (por ejemplo, los domingos por la tarde) para establecer esa rutina y que luego sea más fácil ponerse a revisarlo.
Herramientas que te lo ponen fácil
- Papel y boli: Puedes empezar simplemente en un cuaderno. Aunque sea algo sencillo, puede generar resultados igualmente y engancharte para luego pasar a usar Excel.
- Excel o Google Sheets: Puedes usar una plantilla propia (¡ojo! que pronto tendrás una por aquí).
- Apps como Fintonic, Spendee o Money Manager: muchas son gratuitas y fáciles de usar.
- Método del sobre digital: Asigna un presupuesto mensual a cada categoría.
¿Y si odias hacer esto?
Hazlo igual. Tardarás 30 minutos el primer mes y te ahorrarás dolores de cabeza, deudas y frustración a lo largo del año. Merece la pena.





